Naturaleza en el concejo de Siero (asturias)

Observando nuestro entorno y hablando sobre conservación de la naturaleza. Desde Siero, Asturias

domingo, 28 de febrero de 2016

Aquí viven corzos...


El corzo (Capreolus capreolus) es el cérvido más pequeño de la Península Ibérica, con una altura máxima hasta la cruz de 75 cm. Las huellas que podemos encontrar se podrían confundir con la de otros cérvidos, pero éstas tiene un tamaño mucho menor. Además si ha quedado bien marcada en el terreno se puede apreciar que la las puntas de las pezuñas son muy finas y puntiagudas.

En las patas delanteras puede dejar marcas de las "guardas" si el terreno lo permite , y quedarían a unos 2- 2,5 cm de las huellas alineadas con estas.

El terreno donde sacamos esta foto es un zona donde había más huellas y había estado lloviendo, por lo que las condiciones son bastante óptimas para confirmar su presencia. En las guías de huellas se puede encontrar un dibujo característico de éstas con las pezuñas más juntas estre sí, pero en el campo hay que tener en cuenta que el terreno estaba muy embarrado con lo que el peso del animal ha hecho que profundice la huella viéndose mucho más separadas.

Huella de corzo (Capreolus capreolus) caminando hacia la izquierda.
Esta huella mide alrededor de 40mm de longitud


Curioseando por el campo podemos encontrar restos óseos de algún animal carroñeado o en época de desmogue de las cuernas (en octubre), encontrarnos con una cuerna suelta. También podremos encontrar pelos en las alambradas o mrcajes en los árboles que explicaremos acontinuación.

Tenemos una cuerna de corzo recogida hace tiempo en el monte la cual explicaremos en la siguiente imagen:


La cuerna, como en el resto de cérvidos, es una formación ósea que crece a partir de unos pivotes ubicados en la parte superior del cráneo. Son huesos especiales, de crecimiento rápido,  que adquieren su función cuando degenera su irrigación sanguínea y muere. En los corzos solo desarrollan cuernas los machos.
La primera cuerna comienza a desarrollarse a partir de los tres meses del nacimiento, siendod al principio un rudimentario apéndice craneal con forma de estaca menuda. Al caerse esta comenzará el desarrollo de su primera cuerna verdadera, que se verá concluido cerca del año de edad. A partir de entonces cada año desmogará en torno a octubre, comenzando el crecimiento de la nueva cuerna desde el momento del desmogue. 

En torno a marzo o abril comienzan a desbastar el terciopelo que cubre sus cuernas, frotándose contra árboles o arbustos de escaso diámetro y provocando un descortezado conocido como escodadura (otro tipo de rastro que podemos encontrar en los árboles donde habitan).

En el de nuestra fotografía podemos apreciar que no existen las tres  ramificaciones en el eje principal  típicas de un individuo adulto, con lo que podríamos intuir que se tratarse de una animal en su primer año de vida.También es de tamaño pequeño:la longitud desde el pie de la roseta hasta la punta del eje principal es de 14cm. Al encontrarlo en campo con el pivote óseo podemos descartar que ha sido una cuerna caída de un desmogue, sino que forma parte de los restos de una animal carroñeado.

También se sabe que la longitud, perlado y grosor, está relacionado con el estado de salud del animal, el tipo de alimentación, la densidad poblacional, la relación con sus propios congéneres y las condiciones ambientales.

viernes, 26 de febrero de 2016

Rastros y huellas

El rastreo es algo tan esencial que ha supuesto nuestra supervivencia como especie desde la aparición de los primeros homínidos. Hemos reflexionado sobre ello y nos  hemos planteado la siguiente pregunta: ¿Hemos perdido esta capacidad?
De alguna manera todos somos rastreadores, y esta pérdida no es del todo cierta. Podemos confirmar que se ha perdido la capacidad de reconocer y saber  identificar rastros que dejan los otros seres que habitan alrededor de nosotros. Pero el ser humano rastrea continuamente.
Rastreamos nuestra casa: donde están colocadas las cosas, si alguien las movió de sitio, en el trabajo, en nuestra comunidad; comprobamos a diario si hay algo que ha cambiado desde la última vez que lo vimos. Rastreamos a personas, a amigos, a familiares; con la vista, con el olfato, con el oído. ¿Os habiaís dado cuenta?
Es algo innato en el animal que somos y del  entorno cambiante del que formamos parte.
La vida en las ciudades podido atrofiar esta capacidad de detectar otras especies, pero si nos paramos un poquito a pensarlo seguro que encontramos a diario rastros y huellas.

Detalle de las huellas de un córvido, Corneja negra (Corvus corone) 


Nosotros, siempre que salimos al campo intentamos investigar que animales han pasado por allí. Esto nos da un reflejo de la fauna que habita pero que el ojo humano no puede ver. Ellos hacen los posible para no ser vistos.
Los rastros proporcionan una gran cantidad de información. Los más llamativos pueden ser las huellas, pero existen muchos otros como pelos, excrementos, plumas, etc, a los que debemos prestar la misma atención.
El rastreo es una actitud que con el tiempo y la experiencia se transforma en una habilidad, basado en la curiosidad y la constancia.

Hace unos días hemos estado con Luisa y Máximo de Genetta Rastreo: http://genettagenetta.blogspot.com.es/, disfrutando de su experiencia que nos da impluso para seguir investigando.
Además de la información que nos dan los rastros de quien ha pasado por allí, muchas veces tambien nos informa de "que ha estado haciendo" ¡es algo maravilloso!
Os mostramos una serie de rastros que hemos identificado el pasado fin de semana. Aprtir de ahor iremos haciendo más entradas para seguir explicando las huellas que veamos. Si os interesa el tema os recomendamos siempre que saqueis una foto de un rastro, poner un objeto de referencia para poder luego saber cuanto mide ;)

Huellas de Gorrión común (Passer domesticus). Se puede apreciar su forma de trasladarse a "saltitos" lo cual nos da mucha información sobre el animal.


Paso de una Corneja. Se puede apreciar como va andando al paso típico de los córvidos. El dedo central siempre está un poco desviado hacia el cuerpo del animal.



Huellas de erizo (Erinaceus europaeus) desplazándose hacia la izquierda. Estas huellas nos dan información de como son las huellas delanteras y traseras así como del tamaño del animal. Además encontramos restos de conchas de caracoles de los que ha podido estar alimentándose.

Aunque en la foto es muy difícil de apreciar es una huella de la pata delantera de una Garduña (Martes foina), andando hacia la izquierda. Las huellas de mustélidos son díficiles de identificar, aunque en este caso en el terreno pudimos confirmarlo.

Rastro dejado por la baba de caracol en arena de playa. A veces este rastro puede confundirse  con que dejan  algunas arañas con su seda. Al tacto podemos notar la diferencia, la tela si la sujetas con un palito no se separa y el rastro de baba de caracol si.
Huella de Garduña en la zona intermareal de la playa.
Rastro dejado por una lagartija andando por arena de playa- Se puede apreciar las marcas que dejan las patas, así como el arrastre de la cola.